

Pensaba sobre aquellas cosas que nos enseñan cuando somos pequeños: a no hablar con la boca llena, a estar sentades en tranquilidad, a hacer los deberes cuando corresponde, a respetar a los mayores… son algunas de las que vienen fácilmente a mi cabeza.
Ninguna de estas frases tiene que ver con nuestro mundo emocional, con saber leer lo que sentimos… mucho menos con observar el contenido de la mente o escoger cómo reaccionar o responder.
La visión del mundo occidental, tan científica y empírica, ha quedado corta para brindarnos las herramientas para entendernos, sostenernos y regularnos.
En realidad no se puede separar la mente, las emociones o el cuerpo de una persona… entonces ¿por qué las atendemos por separado?
Las filosofías milenarias orientales cada vez tienen más expansión, aceptación y adaptación porque vienen a poner luz a nuestra manera de ver el mundo y de vernos a nosotres mismes.
Pensarnos en todos los aspectos que nos componen necesita de otra información que nos permita alejarnos de aquello «que se puede ver y tocar» para acercarnos a «aquello que no se ve pero se siente».
Pensarnos holísticamente tiene mucho que ver con aceptar todas nuestras partes y entender que se relacionan entre sí condicionando aquello que vivimos, aquello que pensamos y aquello que sentimos.
Pensarnos como un ser que está en constante intercambio de energía nos hace considerar las cosas que a diario tenemos cerca, nos hace darnos cuenta de que tenemos que responsabilizarnos por aquello que consumimos, compartimos, recibimos y entregamos.
Este camino, por suerte, puede ser gradual y para cada une es diferente: lo que a ti te sirve o te nutre no será igual para el resto de personas.
No se trata entonces de encontrar una fórmula única que sirve igual que una receta de cocina, sino de investigar y experimentar para encontrar la forma en que se integra en ti. Esa «puesta en práctica» es la que te da la información que te sirve a ti para seguir evolucionando, lo que necesitas, lo que puede ayudarte.
¿Te brindas el tiempo y espacio para seguir conociendo esas partes de ti?
¿Te brindas el tiempo y espacio para seguir aprendiendo lo que te ayuda o te sirve a ti?
¿Te brindas el tiempo y el espacio para probar y errar y comprobar aprovechando que cada día es una oportunidad?
Te dejo con estas preguntas y si quieres, puedes responderme y contarme lo que piensas.
Y si el tema te interesa y te gustaría un espacio para seguir aprendiendo de las filosofías milenarias y experimentando herramientas te dejo este enlace al curso online y diferido de la Visión Holística: SABER MÁS
Con una clase a la semana, intercalando una vez en directo a través de Zoom y una vez en diferido a través de Vimeo con contenido grabado, compartiremos juntes la síntesis que hemos creado para que puedas profundizar en tu camino de conocimiento personal y autocuidado.
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